DECÁLOGO PARA SER ORGULLOSAMENTE GAY

Si la tradición judeocristiana tiene 10 mandamientos, los homosexuales deberíamos tener también una guía de referencia, porque algunos van muy perdidos tras años de imposición heteropatriarcal, machismo, persecución y censura.

La homofobia interiorizada es una lacra que, cada vez más, se está haciendo patente dentro de la comunidad LGTBIQ. Todos podemos ser críticos con comportamientos de nuestra sociedad que nos parecen incorrectos, pero cuando los focalizamos y juzgamos únicamente en un grupo determinado está claro que hay una evidente discriminación. Los que antaño se consideraban “gays conservadores” no son más que seres asustados que se odian a sí mismos y a los que son como ellos, seguramente a causa de una sociedad que los ha oprimido y que no han podido o sabido gestionar. Y hay que hacérselo ver. Sobre todo porque en cualquier momento pueden volverse en tu contra y, en la mayoría de casos, de una forma agresiva y molesta. Pero ante la irracionalidad latente se encuentra el conocimiento y aquí van 10 puntos que pueden hacer que reflexiones un poco sobre cómo te relacionas con tu entorno.

LOS 10 MANDAMIENTOS GAY

  1. Dejarás que disfruten del ambiente. Los heteros también salen por sitios donde hay… otros heteros. Otra cosa es que digas “mira, a mí el rollo fiestero no me va”. Totalmente aceptable. Pero en el momento en que lo focalizas solo en salir con otros homosexuales, tienes un poquito de homofobia. La misma que tendría un hetero si dijera “ey, yo no quiero salir de fiesta con gays”.
  2. No juzgarás a nadie por su promiscuidad. La gente es libre de follar todo lo que quiera. Tener sexo no tiene nada de malo. Ni hablar de ello. Y esto es válido para todo el mundo. Es más, teniendo en cuenta de que todas putas todos tenemos una vida sexual muy activa, resulta bastante hipócrita juzgar al resto por ello. Finalmente la honestidad con uno mismo y con los demás es lo único realmente importante.
  3. No censurarás la celebración del Orgullo. El PRIDE es libertad, transgresión, expresión, fiesta, reivindicación… Que algo así te agreda o te incomode dice mucho de tu estado mental. Busca ayuda.
  4. No vivirás en el armario. En un mundo libre y lógico no tiene sentido esconder tu orientación sexual. Eso y que vivir dentro del armario apolilla bastante tu mente. Siéntete libre, habla y compórtate sin tapujos, como lo haría un hetero. Porque recuerda siempre: todos somos iguales.
  5. Aceptarás la pluma y la purpurina. Dentro del universo queer hay muchas formas de sentir y expresarse. Pensar que el ideal es que todos debemos comportarnos de una forma masculina y discreta es absurdo. Cada uno debe comportarse como se sienta mejor y el resto no somos nadie para juzgarlo. Así que nada de intentar normalizar a nadie. Porque, ¿en base a qué parámetros establecemos qué es normal?
  6. Respetarás el mamarracheo. En esta eterna batalla absurda en la que algunos creen que sus gustos están por encima de los de otros, la razón dice que dejéis que la gente adore a Britni, la música clásica o el techno. Da igual si nos gusta el manga, Juego de Tronos, los videojuegos o jugar a futbol. A ti qué más te dará lo que le guste al resto. Preocúpate de ti.
  7. No santificarás el capitalismo. Si algo se hace patente en el universo gayfriendly son las posibilidades de negocio. Y está muy bien, es un nicho como cualquier otro y todo el mundo es libre de ser tan consumista como quiera. Pero no podemos asociar homosexualidad con poder adquisitivo alto, porque acaba frustrando a los que, por la crisis, por su situación personal o mil razones más, no pueden mantener ese ritmo de vida. Si no puedes ir a Mykonos, Ibiza, Gran Canaria y Tel Aviv cada año y prefieres comprarte la ropa en el Primark, tranquilo, no te quitan el carné de homosexual. Piensa que el cupo ya queda cubierto con todos esos supuestos arquitectos que no sé en qué estudio trabajarán para poder estar todo el año viajando por el mundo y no lidiando con las entregas.
  8. No juzgarás el cuerpo ajeno. Por gordo, delgado, musculado, peludo, imberbe… cada uno hace con su cuerpo lo que quiere. ¿Quiénes somos el resto para juzgarlo e imponer un prototipo determinado? Tengas el cuerpo que cuerpo, nada te da la potestad de criticar el del resto. Queda excluido de esto, obviamente, reprobar el uso de ciclos para muscularse. Es un tema de salud bastante serio que se ha estandarizado entre ciertas tribus urbanas de toda índole sexual y que, referido en concreto a los homosexuales, en este irónico y paródico vídeo se da buena cuenta de ello. Cari, no dejes que tus inseguridades y las que otros vierten sobre ti te cuesten la salud. Y esto es extensible también a presiones que conlleven anorexia, bulimia y otros trastornos con el fin de estar hiperdelgados. En serio, cuidaos.
  9. No serás una marica mala. Está genial ser una diva, tener tu personaje, pero mirar constantemente por encima del hombro al resto, estando a la defensiva y soltando bilis gratuitamente a todo el que se te cruce, tiene que ser agotador, ¿no crees? No viertas tu mierda sobre el resto. El humor, la ironía, la parodia, el shade… denotan tu capacidad intelectual y crean un juego de lo más estimulante. Pero la maldad gratuita no. Ah, y las maricas malas no nacen, se hacen, como fruto de todo el sufrimiento que padecemos los homosexuales. Así que si no fueran abusados de jóvenes, no se convertirían en gente odiosa de mayor. Todos tenemos algo de culpa en ello.
  10. Cuidarás la salud de los demás. Si tú no quieres cuidar la tuya, perfecto. Si prefieres drogarte, ciclarte y tener sexo sin precaución, es tu vida. Pero sé empático y cuida la de los demás. No cuesta nada ser un poco responsable.

Si este decálogo se te hace muy largo, lo resumo en dos preceptos básicos: ama a los demás como te amarías a ti mismo. Pero empieza a amarte a ti mismo, solo así podrás amar al resto.

#STOPHOMOFOBIA